Roll Ice

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La aplicación de frío o calor en determinadas zonas de nuestro cuerpo, es una de las cosas que los que practicamos deporte más o menos de forma habitual sabemos que hay que hacer de vez en cuando.

Llegar a casa dolorido después de un duro entrenamiento, de esos en que el cuerpo te pide un poco de frio para esconder dolores, coges la bolsa de hielo que ya tienes preparada en el congelador para estos casos, te la pones en una rodilla y a los 10 minutos notas que tu mano se pone morada (y la rodilla sigue igual). Vas a la cocina y buscas algo que te permita poder apretar la bolsa contra tu articulación sin perder sensibilidad, pero nunca encuentras nada que te sirva.

Algo parecido debió pasarle a la gente de la joven empresa catalana The Smile Products, que para solucionar este problema y facilitarnos la vida a los asiduos a este tipo de tratamiento doméstico, diseñaron, fabricaron y comercializaron el Roll Ice, un producto que permite aplicar frío o calor de una forma cómoda y localizada sin temor a perder una mano por congelación o sufrir quemaduras de tercer grado 🙂

 

Roll Ice

 

Terminar mi primera Maratón, además de una sensación de éxito prolongada, dejó alguna secuela. El sobre esfuerzo magnificó una lesión que venía arrastrando desde hacía algunas semanas y ante la “prescripción” por parte de mi doctora de aplicar hielo varias veces al día en la zona donde tenía dolor, me animé a probar el Roll Ice, a ver si era tan práctico y cómodo como había leído y oído. La verdad es que no me ha defraudado.

Lo primero que me sorprendió del Roll Ice es su sencillez de uso. Es tan fácil como desenroscar el recipiente, meter unos cubitos de hielo, cerrar y usar inmediatamente, ya que en tan solo unos segundos se enfría y está listo para aplicar en la zona dolorida. Igual de fácil si se quiere aplicar calor, que basta con rellenar el Roll Ice con agua templada (no es necesario que esté muy caliente, para evitar quemaduras).

Diseñado con una forma ergonómica, tiene una parte central recubierta de piel que es lo que permite que nuestra mano no sufra el cambio de temperatura al agarrarlo. Los dos extremos son de una aleación metálica y es la parte que ponemos en contacto con la zona lesionada. Un extremo es mayor que el otro, para abarcar más o menos superficie a la hora de aplicarlo según necesitemos.

Es fácil de limpiar. Basta con vaciar el contenido y secarlo antes de cerrarlo. No tiene pilas ni cables, lo que facilita su comodidad a la hora de usarlo y transportarlo. Además si tenéis que aplicarlo en varias zonas (si son varias las lesiones por ejemplo), se puede reutilizar de forma rápida, es tan sencillo como volver a poner hielo o agua caliente.

Después de varios meses de uso casi continuo estoy muy contento con el Roll Ice, ya que como he dicho antes, es muy práctico, fácil de usar, cómodo de limpiar y parece bastante resistente y duradero. Si sois de los que acostumbran a ponerse frío o calor, os lo recomiendo. Eso si, atentos a rellenar la cubitera después de los gin tonics que nunca sabe uno cuando va a necesitar el Roll Ice 🙂

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