Pruebas físicas para corredores (Corazón y deporte 1ª parte)

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Hola, soy el Dr. Morales, Cardiólogo del Hospital Universitari de Girona Doctor Josep Trueta, aunque por aquí se me conoce más como @ManelMoralesFor, Red Runner y he corrido 5 maratones.

Muchos amigos y conocidos que hacen deporte me preguntan habitualmente por cuestiones médicas relacionadas con el esfuerzo físico y la actividad deportiva. Viendo que hay mucha confusión e incluso desinformación en algunos casos, me gustaría explicaros de la forma más sencilla posible, las pruebas que se debería hacer antes de empezar todos los deportistas, tanto los ocasionales, como los que hacen locuras, como algunos de nosotros: Medias maratones, Maratones, Ultras, Triatlones, Ironmans, etc.

1º. Exploración física y electrocardiograma

Lo primero a realizar es una exploración física que incluya una auscultación cardiaca con un fonendo, es decir, os tiene que auscultar un médico para ver si tenéis un “soplo”. El soplo es un ruido que se oye al auscultar el corazón que es diferente a los ruidos normales del corazón. Estos soplos pueden ser funcionales (también llamados inocentes), es decir, que se escuchan pero que no hay ninguna alteración orgánica o estructural cardiaca que lo justifique, o un soplo de origen orgánico, provocado por una alteración cardíaca (válvula estrecha, válvula que no cierra, corazón grande, cardiopatías congénitas, etc)

Lo siguiente, sería hacer un electrocardiograma de 12 derivaciones. Es la prueba más básica en cardiología. Se trata de una prueba corta, sencilla, barata, inocua e indolora, que sirve para hacer un registro eléctrico del corazón. Con esta prueba podemos ya hacer muchos diagnósticos: trastornos de conducción eléctrica (arritmias), sospecha de engrosamiento de las paredes (miocardiopatía hipertrófica), infartos de miocardio, etc. (Electrocardiograma)

Estas dos acciones a realizar, son las que necesitaría un deportista, llamémosle estandard, que no fuerza la máquina a tope. Cuando ya pasamos a deportistas de mayor rendimiento (triatletas, maratonianos, trails de montaña, Iron Man etc), que ponen su cuerpo y su corazón al límite, se aconseja profundizar más en el estudio.

2º. Ecocardio y Prueba de esfuerzo

En los deportistas de mayor rendimiento continuaríamos con un Ecocardiograma transtorácico. El “ecocardio” (como se le conoce habitualmente) es una prueba que se basa en la emisión de ultrasonidos y el efecto Doppler para recrear en una pantalla la imagen del corazón en movimiento en tiempo real. No necesita preparación especial y dura entre 15-45 minutos (depende de si se encuentra algo patológico o no). Es innocua y sin ningún efecto secundario (bueno, siempre puedes caerte de la camilla pero eso es otro tema :-D). Esta prueba la tiene que hacer un cardiólogo. Cuidado con el intrusismo profesional. (Ecocardiografía)

Esta prueba estudia y analiza de forma sistemática cuando se realiza:

  1. Medida y grosor de todas las cavidades del corazón
  2. Fuerza de bombeo del corazón
  3. Problemas en las válvulas del corazón
  4. Líquido dentro del saco que envuelve el corazón (pericardio)
  5. Coagulos de sangre o tumores dentro del corazón
  6. Cardiopatías congénitas

Con la evolución de la técnica, es una prueba de la que se obtienen muy buenas imágenes y permite diagnosticar la inmensa mayoría de las miocardiopatías y valvulopatías, pero lo que hay que tener muy claro es que no permite ver las arterias coronarias, que son las que provocan, cuando se obstruyen, el infarto de miocardio, la causa más frecuente de muerte súbita en deportistas de más de 35 años.

Para los deportistas de menos de 35 años, los problemas más habituales, son las cardiopatías congénitas y miocardiopatías, siendo la más frecuente la miocardiopatia hipertrófica (paredes del corazón muy engrosadas).

Si tenemos menos de 35 años y no tenemos ningún tipo de cardiopatía, podemos hacer una prueba de esfuerzo con consumo de gases. Las hacen los médicos especialistas en medicina deportiva. No los cardiólogos. Esta prueba nos servirá para conocer muy bien nuestro cuerpo y saber las frecuencias cardíacas a partir de las cuales nuestro metabolismo quema grasas, azucares de forma aeróbica y anaeróbica, y aprovechar mejor nuestros recursos energéticos en pruebas de ultrafondo. Se trata de correr en una cinta sin parar y respirar con una mascara algo incómoda pero que se tolera bien. (En un próximo articulo explicaré de forma más exaustiva en que consiste y que información se obtiene a través de una ejemplo real.)

Si el deportista tiene más de 35 años y además no hace nada de deporte (la típica persona sedentaria, fumadora y que de repente quiere adelgazar y empieza a hacer ejercicio), es recomendable que se haga una prueba de esfuerzo clínica.

Esta prueba la tiene que realizar un cardiólogo y se trata (como la de gases) de caminar/correr en una cinta o pedalear en una bicicleta estática, pero la monitorización es con un electrocardiograma de 12 derivaciones. También se mira la progresión de la tensión arterial cada 2 minutos.

Aquí no se mira el limite aeróbico y anaeróbico. Lo que se mira es la reserva coronaria, es decir, la probabilidad de que el deportista tenga lesiones en las arterias coronarias, que son los vasos que llevan la sangre oxigenada al corazón y hacen que este esté bien alimentado para poder latir con fuerza y ritmo normal (Arterias coronarias).

En cardiología se consideran lesiones significativas aquellas obstrucciones de más del 70%, que es a partir de ahí cuando esta obstrucción da problemas de irrigación al corazón en caso de ejercicio y da la famosa “angina de pecho de esfuerzo”. Si la placa que obstruye, se rompe de forma repentina, se forma un coagulo, se tapa la arteria de golpe y se produce lo que se conoce como infarto agudo de miocardio, que es un cuadro clínico de extrema gravedad, con una mortalidad global del 30-40% y que una vez en el hospital la mortalidad baja de forma considerable a menos de 5-10%. Aquí tenemos la explicación a la insistencia que siempre hacemos los médicos a que cuando una persona tiene dolor en el pecho tiene que ir rápidamente a un servicio de urgencias a que se le haga un electrocardiograma

Estas serían las pruebas que todo deportista debería hacerse con las indicaciones que más o menos hemos explicado. Lo que no se sabe científicamente es cada cuanto hay que hacerse estas pruebas. Esta a punto de salir un consenso de expertos que intentará responder a esta pregunta. Ya os lo notificaré.

Con este artículo no queremos alarmar a nadie pero si concienciar a la gente de que hacer deporte es una excelente y saludable práctica, que mejora la calidad de vida y que tomando ciertas precauciones podemos bajar a la mínima expresión los riesgos que pueden derivarse de ella.

Hay que hacer deporte? Si, si, y si. Siempre!!! y todo el que queráis, pero con control.

Podéis leer la segunda parte del artículo en este link y la tercera parte en este otro link

Dr. Manel Morales Fornos.
Cardiólogo del Hospital Josep Trueta de Girona y experto en Imagen Cardiaca.
Professor Asociado de la Facultat de Medicina de la Universidad de Girona.

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